Abasolo

Introducción

Corría el año de 1572 cuando se fundó la villa de Santillana, conocida hoy como Abasolo.

Santillana emergió en la época tardía del plan colonizador emprendido por don José de Escandón para dar vida a la colonia del Nuevo Santander, hoy Tamaulipas.

En contraste con otras villas para cuya instalación se procuraron los apoyos más elementales, a Santillana se le creo con auspicios y de manera improvisada.

Las 18 familias que poblaron Santillana se valieron de sus escasos medios para salir adelante y dieron prueba de valentía al encarar, sin suficientes armas ni experiencia en el combate, el peligro que representaba el acoso constante de las tribus indígenas que asolaban esa región.

Desafiando el peligro y a base de sacrificios, sacaron adelante a su comunidad, de tal suerte que en 1828 fue elevada al rango de cabecera municipal con el nombre de Abasolo.

Hoy, Abasolo emerge en el centro de la entidad con vigoroso impulso. Es un prospero municipio agropecuario con bastas expectativas de progreso.

Ahí se lucha con talento y tenacidad para encara los retos impuestos por la modernidad y consolidar el camino que han de transferir las futuras generaciones.

En esta monografía se expone la incesante lucha que los Habitantes de Abasolo han sostenido para salir adelante.
Se informa que sus características territoriales; su infraestructura básica, perfiles económicos, sociales y culturales, y se describe el notable impulso que el municipio de Abasolo ha recibido con las obras e inversiones del gobierno estatal, empeñado en la tarea de incorporar a los municipios tamaulipecos a la vanguardia del progreso nacional.

Cronología del Municipio

A mediados del siglo XVIII, en el año de 1748, don José de Escandón y Helguera arribó al territorio que hoy constituye el Estado de Tamaulipas, para colonizarlo con el nombre de Nuevo Santander. Para ello fundó pueblos a los que denominó Villas, mísmas que con el paso del tiempo se transformarían en ciudades y cabeceras municipales.

En el lapso de cuatro años, su obra colonizadora se extendió a todo el territorio, dejando sembrados asentamientos humanos que gradualmente progresaron, como las villas de Aguayo, (Ciudad Victoria), Santander (Jiménez), Soto la Marina, Güemes, Llera, Padilla, Hoyos (Hidalgo), etc.

Cuando dichas villas ya crecían y prosperaban, aun no aparecían en el escenario histórico la villa de Santillana, origen primitivo de lo que hoy es Abasolo.

Antecedentes de la Fundación

El 26 de diciembre de 1752 fué fundada la villa de Santillana, a orillas de un arroyo, en un punto equidistante entre la villa de Santander y Soto la Marina.

Fundado bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario de Santillana, se llamó Santillana para honrar a don Antonio de Mendoza, primer Virrey de la Nueva España y descendente del célebre marqués de Santillana.

La naciente villa se pobló con 18 familias – 73 personas – provenientes de Santander, teniendo como capitán – mando político y militar – a don Tomás Conde.

El 13 de noviembre de 1779 se reubicó a la Villa al sitio que actualmente ocupa.

El año de1828, el congreso del estado expidió un decreto mediante el cual la villa de Santillana cambio de nombre. Se le llamó Abasolo, para honrar al insigne héroe insurgente, don Mariano Abasolo.

La fundación de villa de Santillana no estaba contemplada en la lista de fundaciones proyectada por don José de Escandón, pero se hizo necesaria por razones de seguridad y conveniencia comercial; el historiador Alejandro Prieto describió lo siguiente:

“Los vecinos de las villas de Aguayo, Hoyos y Santander tenían que realizar constantes viajes de Soto la Marina, tanto para proveerse de sal necesaria a su gasto y comercio, como para conducir al embarcadero del río de la Marina algunas pieles y grasa que embarcaban en una pequeña goleta destinada por Escandón para comerciar entre este pueblo y el puerto de Veracruz.

Los vecinos que concurrían con sus atajos al puerto de la Marina sufrían constantemente, entre Santander y dicho puerto, los ataques de los indios, que asolados en los montes de la Tamaulipa central, no desperdiciaban ocasión de hacer sus escaramuzas contra los transeúntes, quienes tenían que viajar reunidos en un gran número, prevenidos y armados, para defenderse.

Ante tales circunstancias de inseguridad, sugirieron a don José de Escandón la idea de establecer un nuevo pueblo entre las villas de Santander y Soto la Marina, para obligar a los indios a abandonar esta parte del territorio y así cesaran sus contínuos asaltos contra los viajantes.

Un grupo de vecinos de la villa de Santander ofrecieron a Escandón irse a establecer a un sitio que consideraban ventajoso para la nueva villa. Escandón accedió a dar a los solicitantes la posesión de las terrenos señalados y extendió a uno de ellos, llamado don Tomás Conde, el nombramiento de capitán, encargándose de la administración de la nueva villa.

Y el 26 de noviembre de 1752, se fundó con el nombre de Nuestra Señora de Santillana, cerca de un arroyo.

Eran 18 familias que contaban 73 personas, sus primeros pobladores.

No recibieron apoyo alguno para su traslado. Tampoco se asignó sueldo del Real Erario al capitán Tomás Conde, ni tuvo para su resguardo piquete de tropa, por lo que tenían que defenderse de los indios, con escasas armas y sin experiencia en su manejo.

Además de dichas desventajas, en Santillana no se designó un sacerdote para la administración religiosa del vecindario, de los cuales se encargaba el padre franciscano de la villa de Santander, que acudía en forma irregular.

A menos de media legua de Santillana se formo posteriormente una congregación de indios, al pie del Cerrito del Aire. Estos formaban la tribu llamada “inapanames”, la cual padeció de falta de apoyos antes descritos: no fue declarada misión, ni ningún sacerdote se encargo de su administración, habiendo permanecido así por mas de cinco años, durante los cuales el capitán Conde los auxiliaba cuando podía con alguna carne y maíz, a cambio de que trabajaran en la formación y cultivo de pequeñas labores.

Por esa misma época se formó otra ranchería de indios, como a una legua de la villa, en la rivera de la purificación, hacia el lado sur. En ella se habían congregado alrededor de 400 indígenas, entre los que había indios de casta, matucanes, pasitas, inapanames, icopolos y comecamotes, que entraban y salían al poblado de Santillana.

Paulatinamente, esta comunidad indígena fué dejando su vida errante, atraída por el buen trato y los socorros que le proporcionaba el capitán Conde, el cual les había señalado varios terrenos para sus siembras y a falta de padre misionero que se encargara de la dirección y cuidado, el atendía a la inducción de los indios a la vida social, haciéndoles comprender las ventajas de vivir en orden y comunidad.

El capitán Conde proyecto la excavación de una zanja desde el arroyo que pasa por Santillana, con el fin de regar los terrenos sembrados. Los trabajos se realizaron con empeño y al no obtenerse el resultado deseado, el proyecto fué desechado.

Los vecinos de Santillana, durante los meses secos del año en que las salinas de las lagunas de la costa se ponían a punto de ser cosechadas, emprendían el acarreo de sal con unos cortos atajos que para este fin tenían aperados, y formaban sus depósitos en este pueblo donde las internaban para las villas de Aguayo, Hoyos o Linares; sirviéndose de este recurso en los años de mala cosecha, para proporcionarse unas pocas cosechas en dichas villas, en donde el riego abundante de las labores hacía que aún en tiempos escasos de lluvia no se perdieran del todo loas siembras; como a menudo sucedía en otras villas y misiones.

En el arroyo que pasa por Santillana y cuyo nacimiento se localiza en los ojos de agua de Santander, se encuentran varias clases de peces y tortugas, de cuyos recursos se valían los vecinos mas necesitados, para sus alimentos y comercio. En los suburbios de Santillana, hay montes donde se encuentran maderas para la construcción de jacales y otros materiales para obras de mampostería.

Esta villa, en cuanto a su población y riqueza, permaneció estacionaria en los primeros años de su establecimiento, y en 1757 – según datos de la estadística levantada por don José Tienda de Cuervo, inspector general de la colonia del Nuevo Santander – , tenia 473 habitantes en su demarcación, entre españoles e indígenas; a sus ganados caballar y vacuno ascendían a un mil 700 cabezas y el ganado menor a cuatro mil 250.”

Hasta aquí la descripción que sobre Santillana escribió el historiador Alejandro Prieto.

Cuando José Tienda de Cuervo levanto la estadística en 1757, la villa de Santillana era, en comparación con otras, la menos poblada, ya que tenia 73 habitantes, mientras que Aguayo llegaba a 908 habitantes; Soto la Marina, 278; Santander, 452; Padilla, 381; Güemes, 393;Casas aún no se fundaba; Real de Borbón (Villana ): 520; Llera: 279 y Hoyo (Hidalgo):546 habitantes.

Todavía en 1873, Santillana – que ya para entonces se llamaba Abasolo -, seguía siendo la villa con menos población, pues contaba con 585 habitantes, en tanto que Aguayo llegaba 7,764; Jiménez: 2,628; Soto la Marina: 3,165; Padilla: 1,084; Güemes: 2,012; Hidalgo: 3,607; Llera: 2,424, etc.

Sin embargo, Abasolo progreso con la agricultura y actualmente tiene mas habitantes que algunos de los pueblos antes señalados, además de una economía mas sólida y en ascenso.

En 1995, según el INEGI, Abasolo tenia 14,101 habitantes; Jiménez: 8,947; Padilla: 14,426, Villagrán: 7,587; Güemes: 16012, etc.

El incremento demográfico en Abasolo sostiene un rítmo ascendente, propiciado por el arribo de familias atraídos por propiedad, ya que cuenta con tierras fértiles para la agricultura y recursos hidráulicos abundantes y aprovechados por modernas técnicas de irrigación.

En materia urbanística cuenta con una infraestructura avanzada. Tan solo en cuestión de drenaje tiene 6 sistemas, contra otros municipios que solo cuentan con este servicio en sus cabeceras municipales.

Santillana, hoy Abasolo, tuvo un origen modesto y una evolución lenta. En 1997, el esfuerzo y la unidad de sus habitantes, han colocado al municipio en un sitio de vanguardia en el progreso que vive la entidad.

Cronología de Hechos Históricos

1752 26 de diciembre, fundación de villa de Santander.
1779 13 de noviembre, renunciación de la población.
1828 Adquiere el nombre de Abasolo.

Monumentos

Entre los monumentos arquitectónicos figura la parroquia de Nuestra Señora del Rosario, construida a fines del siglo XVIII y principios de XIX; el antiguo edificio de la presidencia municipal, erigido en el siglo XVIII.

Respecto a los de carácter histórico se encuentran los de Miguel Hidalgo, Benito Juárez y Mariano Abasolo, en la plaza principal.

Fiestas Populares

El 26 de diciembre se realizan las festividades para conmemorar la fundación de Santillana, hoy Abasolo.

Localización

El municipio de Abasolo se localiza en la porción central del Estado de Tamaulipas, sobre la cuenca hidrológica del río de Soto la Marina. Colinda al norte con los municipios de Cruillas y San Fernando; al sur con los de Casas y Soto la Marina; al este con Soto la Marina y al oeste con el de Jiménez.

Tiene una extensión territorial de 1,960.46 kilómetros cuadrados, que representa el 2.24% de la superficie total de la entidad.

Esta integrado por 84 localidades, de las cuales las más importantes son: Abasolo(cabecera municipal), Guadalupe Victoria, Nicolás Bravo, Ignacio Allende, Adolfo López Mateos, Nuevo Dolores, Guía del Porvenir, José María Morelos y Pavón y Las Delicias.

La cabecera municipal: Abasolo se localiza a los 24°03″ de latitud norte y a los 98°22″ de longitud oeste, a una altitud de 70 metros sobre el nivel del mar.

Hidrografía

El municipio se localiza dentro de la región hidrológica #25, en donde destaca por la inmensa corriente del río Soto la Marina, del cual se derivan una serie de canales y drenes que constituyen el distrito de riego #86. Cuenta, asimismo con el río San Manuel.

Dentro de las afluentes mas importantes del río Soto la Marina están los arroyos Cometa y las Conchitas; hacia la porción norte un grupo de ríos casi interminables y de menor caudal, como son Cerillos, Panol; La Perlita y La Lajilla, mísmos que unen al río San José, que atraviesa parte de la región central en dirección al este, hacia el Golfo de México.

Clima

El municipio presenta dos tipos de clima. En la porción norte, que comprende la mayor extensión, el clima es menos seco de los esteparios, cálido; su temperatura media anual es superior a los 22 grados, con régimen de lluvias en verano, extremoso. Al sur el clima manifiesta temperaturas mas altas. El régimen de lluvias se presenta durante el verano, con una precipitación pluvial de 100 milímetros cúbicos anuales, en el mes de julio. Los vientos soplan del sur.

Orografía

El relieve plano y semiplano que se presenta en el municipio ha sido consecuencia de los fenómenos naturales, tales como la orogenia que da lugar a la estructura geológica y la influencia de los ríos que modelan gran parte del área que se encuentra dentro del municipio.

Clasificación y uso del Suelo

El territorio municipal presenta dos tipos de suelos. El de mayor extensión, en la porción centro y norte, es xeresol, suelo pobre no apto para la agricultura. En la porción sur y sureste el suelo es rendzina, calificado con alta aptitud para uso agrícola.

Flora y Fauna

Predomina en el territorio la vegetación de matorrales espinosos y subinermes; también se presentan los bosques caducifolios y ebbro – siculifolios.

En cuanto a la fauna, las especies silvestres más comunes son el venado de cola blanca, jabalí, guajolote silvestre, codorniz paloma ala blanca, pato pijije, conejo y coyote.